Comer Solo: Cómo Evitar los Errores más Comunes

Comer Solo

Vivir y comer solo tiene muchas ventajas, pero esta libertad, puede dar lugar a errores en la alimentación diaria, simplemente por comodidad, velocidad o pocas ganas. Empezando por la compra, donde, a menudo caemos en los pecados de gula tal vez por necesidad de consuelo o satisfacción, sin considerar que la mayoría de las porciones no han sido creadas para personas solteras.

La tendencia o costumbre, de consecuencia, es la de terminar todo, incluso las cantidades para dos personas o elegir soluciones cómodas y listas o peor todavía, comer de forma irregular y desordenada desde el punto de vista del equilibrio, la salud y la variedad.

A confirmar todo esto, existe un estudio americano (publicado en Public Health and Nutrition), cuyos resultados demuestran que los adultos jóvenes, en pareja, comen más frutas, verduras, leche y productos lácteos y toman más calcio, hierro, potasio y fibra.
En otro estudio, esta vez español, también se ha demostrado que los “singles” están sujetos a la sal por comer frecuentemente pizzas, embutidos, quesos, platos congelados ya preparados, latas, o comida para llevar a cualquier hora y excluir fruta y sobre todo verdura de sus alimentación.

Una realidad alarmante de una categoría que se está expandiendo pero también, está abandonando la alimentación saludable y poniendo en riesgo no sólo la línea, sino también su salud. Para reducir estos errores a continuación os dejamos algunos consejos útiles:

Hacer La Compra.
Cuando vamos al supermercado compramos sólo lo que necesitamos (hay que controlar primero lo que nos falta en casa y luego haremos una lista para no olvidarnos) y no cedemos a la tentación de los envases o de las promociones atractivas. Tratamos de hacer poca compra y con más frecuencia (como 3 veces a la semana) para tener siempre comida fresca y evitar, así, que caduque y tirarla: de esta manera la cantidades potenciales de comida será limitada. Podemos comprar frutas y verduras como plátanos, ensaladas, calabacines y albaricoques; si preferimos hacer la compra una vez a la semana o incluso más raramente, elegimos manzanas, kiwi, coliflor y productos de larga duración.

Cocinar.
Utilicemos una báscula y no hacemos porciones de forma casual. Si estamos muy hambrientos, podemos comer una zanahoria para aliviar el apetito evitando, así, cocinar y comer cantidades excesivas o cualquier cosa que tengamos en nuestra despensa. Afortunadamente, ahora los supermercados también ofrecen verduras lavadas y listas para comer, fruta ya pelada y paquetes de alimentos pequeños o porciones individuales: descubrirlos y utilizarlos para auto regularnos.

Usar las sobras.
Cuando hay alimentos que sobran en lugar de comerlos todo, o tirarlos directamente a la basura podemos aprender a comerlos en la siguiente comida o reutilizarlos en nuevas recetas: con las verduras cocidas, por ejemplo, podemos preparar una quiche o una tortilla, sólo tenemos que añadir unas patatas hervidas o unos huevos; con la pasta que sobra, podemos volverla a calentar en el horno añadiendo un poco de queso fresco (mozzarella).

Respetemos siempre nuestros cuerpos, también si vivimos solos por elección o por circunstancias: no es difícil seguir menús saludables si elegimos productos sanos, frescos y sencillos de preparar.

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