Cómo Combatir la Pereza

Cómo combatir la pereza

Todos hemos sido víctimas de la pereza, sobre todo al final de un período de estrés. Las razones de estos días de vagancia y constante dejadez pueden ser muchas, sin embargo cuando nos damos cuenta de que las desganas se convierten en un obstáculo importante para nuestras vidas, tenemos que reaccionar.

 Para hacer frente a este estado común de la mente, hay una serie de consejos útiles para establecer con éxito su propia decisión.

Primero tenemos que analizar y reflexionar sobre nuestra vida, centrándonos en los problemas reales. Esto también nos ayuda a entender la causa de la pereza.
Sin embargo, si nos encontramos abrumados por los problemas, es necesario dar un paso atrás, analizar la situación y dividirla en secciones más pequeñas. En estos casos, es útil hacer una lista de prioridades y tratarlas una a una.

La pereza, en general, no es el problema sino un síntoma.

De hecho, es posible que el problema de fondo sea fácil de superar. Cuando advertimos que la pereza amenaza nuestra motivación, tomemos la distancia necesaria del problema y evaluemos lo que está sucediendo. Cualquiera que sea la razón que nos detenga, intentemos que aflore, de hecho, la búsqueda de la causa es la única manera de tratar con ella. Una vez identificadas, se pueden gestionar de manera más eficaz. Es importante centrarse en el presente, tratando de mantenernos ocupados también en nuestro tiempo libre: en lugar de perder tiempo por la mañana en la cama, podemos cocinar, hacer ejercicio, o incluso dar un simple paseo. Si intentamos que estas ideas positivas reemplacen la pereza y se conviertan en un hábito, todo será mucho más fácil.

A menudo, la idea de fracaso es la razón por la que muchas personas posponen actividades. En todas las causas de la dejadez, el miedo al fracaso es sin duda una de las más limitantes. De hecho, el que tiene miedo a cometer errores está generalmente muy preocupado por lo que lo demás piensen de él, y entonces prefiere no hacer nada. Analizar nuestros miedos y tratar de centrar nuestra atención en nosotros mismos y no en otros nos permitirá afrontar la vida sin sentirnos juzgados. Muchas veces, la razón por la que no hay acción es simple falta de organización. Una mala gestión del tiempo no nos deja entender por dónde empezar. Una técnica útil para organizarnos no es la de darnos prioridades, sino crear un patrón o una lista diaria de nuestras actividades. De esta forma nos aseguraremos una mayor organización y sobre todo una mayor rapidez por lo que aumentará el tiempo libre para poder dedicar a nosotros mismos.

Cuando logramos combatir un momento de pereza recompensémonos con lo que nos guste.

Esto no sólo nos satisface personalmente, sino que, nos ayudará a alejar las consecuencias negativas de no completar una tarea.

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