Correr 30 Minutos por Día Retrasa Nuestro Reloj Biológico (Hasta 9 Años)

Correr 30 Minutos por Día Retrasa Nuestro Reloj Biológico (Hasta 9 Años)

El envejecimiento de nuestro cuerpo está marcado, incluso antes que por las arrugas, por la longitud de aquellas pequeñas porciones de ADN que delimitan nuestros cromosomas, los telómeros. Con el paso del tiempo y el sucederse de las divisiones celulares, estas diminutas estructuras de protección son cada vez más cortas y muchos estudios han correlacionado su reducción con el envejecimiento biológico y la aparición de muchas enfermedades. De hecho, un estudio reciente realizado por la Universidad Brigham Young, ha demostrado que correr media hora por día es suficiente para preservar el tamaño de estas diminutas estructuras y retrasar el reloj biológico de hasta nueve años.

Detener el tiempo corriendo
El estudio, publicado en la revista Preventive Medicine, examinó más de 5.000 adultos gracias a una investigación estadounidense sobre la salud pública llevada a cabo por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, donde se analizó la longitud de los telómeros de los pacientes, así como su grado de actividad física semanal. Los resultados demostraron que los sujetos físicamente activos tenían telómeros más largos (hasta 140 pares de bases de ADN más) respecto a los demás, revelando una edad biológica inferior de aproximadamente 9 años en comparación con las personas sedentarias y 7 años con sujetos moderadamente activos.

Sorprendentemente, los investigadores también observaron que tampoco había diferencias significativas en la longitud de los telómeros entre los sujetos muy sedentarios y moderadamente activos. “Si queréis realmente retrasar vuestro reloj biológico, no es suficiente realizar poco ejercicio”, comenta el responsable de la investigación Larry Tucker. Para que el efecto sea evidente, según el investigador, es necesario un entrenamiento más intenso: correr por lo menos 30 minutos por día para las mujeres y 40 minutos para los hombres, durante cinco días a la semana.

Inflamación y estrés oxidativo
De que manera el ejercicio físico ayude a preservar la longitud de los telómeros aún no está claro, como tampoco está claro su relación con el envejecimiento biológico, a pesar de los muchos resultados logrados por Elizabeth Blackburn, que gracias a sus investigaciones sobre los telómeros fue galardonada con el Premio Nobel de Medicina en 2009.

Una de las hipótesis es que el ejercicio físico contribuye a “derribar” los niveles de inflamación y estrés oxidativo, que representan los factores que pueden afectar a la longitud de estas estructuras cromosómicas.

Por otro lado, un estudio reciente realizado por investigadores del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, ha demostrado que la posible relación entre el envejecimiento biológico y los telómeros se atribuiría a una proteína llamada TZAP que regula la longitud y que activaría su proceso de reducción.

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