Dolor Abdominal: Estrés y Disfunción Digestiva

Dolor Abdominal Estrés y Disfunción Digestiva

El dolor abdominal en sus diversas formas (después de las comidas, en ayuno, por la noche ..) afecta a una buena parte de la población, especialmente a las mujeres. Hasta la fecha, este tipo de problema se considera un “síntoma poco especifico”: en la mayoría de los casos, las pruebas clínicas y radiológicas no detecta ninguna enfermedad, ni siquiera cualquier irregularidad que pueda justificar el malestar de la persona. A menudo, la disfunción del sistema digestivo se relaciona con el estrés, determinando como única solución la del descanso (que entre otras cosas muchas veces incluso no produce los efectos deseados).

Los estudios más recientes (realizados a partir de 2004) arrojan más luz sobre las causas y los procesos que causan la distensión abdominal y los trastornos digestivos. Se ha descubierto que culpar al estrés es un diagnostico parcialmente correcto: hay varios tipos de estrés, y sobre todo existe un proceso concreto para resolver la situación.

Causas

Este tipo de síntoma siempre está relacionado con una disfunción muscular: los músculos que se ocupan del vaciamiento gástrico son menos eficiente de lo que deberían ser, y en consecuencia, el vaciamiento es lento, con la fermentación de los alimentos. La misma debilidad muscular se encuentra en los músculos intestinales: aquí también el tránsito procede lentamente, dando lugar a fenómenos de fermentación o irritación de las paredes. ¿Pero cuáles son las razones de esta debilidad muscular?

La característica atonía muscular de éstos depende de un movimiento complejo de electrolitos (potasio, magnesio) y líquidos que el cuerpo implementa para responder a diversos tipos de estrés. Normalmente esta situación debería durar como máximo unas pocas horas, pero si el mecanismo estresante continúa a repetirse nos enfrentamos a una cronicidad del fenómeno. Es este desequilibrio de electrolitos y de hidratación que causa la pérdida de tono del tejido muscular. Además no sólo afecta los músculos digestivos, sino todos los músculos: de hecho, quien sufre de problemas abdominales durante mucho tiempo a menudo tiene otros síntomas como fatiga y dolor en las articulaciones.

Los estrés que causan este problema no sólo son los relacionadas con nuestro carácter, existen varios tipos.

El estrés nutricional: una dieta con alto tenor ácido (rica en cereales y almidón, baja en verduras) requiere un uso constante de iones básicos (potasio y calcio) para mantener el tejido pH adecuado. Para el cuerpo la principal fuente de estos elementos es el mismo tejido muscular.

El estrés físico: que la inactividad física esté relacionada con hipotonía muscular es un hecho real. Sin embargo, Incluso aquellos que se entrenan regularmente pueden dañar su tejido muscular, aunque estén convencidos de hacer lo contrario: el sobreentrenamiento, la recuperación inadecuada y la elección de horarios inapropiados pueden con el tiempo crear una situación no muy diferente respecto a la de un sedentario.

El estrés emocional: situaciones de estrés emocional afectan la producción de una hormona importante, el cortisol. El cortisol es una hormona que se necesita para hacer frente a las tensiones del día: nos mantiene despiertos y permite al cuerpo utilizar todos sus recursos. Por esta razón, debe tener una alta producción en las primeras horas del día, y reducirse gradualmente hacia las horas de descanso nocturno. El estrés emocional crónico altera el ritmo de cortisol: la persona se encontrará más débil de lo que debería en la mañana y por la noche el sueño se verá afectado. La alteración en la producción de cortisol afecta además la distribución de líquidos en los tejidos, con daños importantes a nivel del tejido muscular.

Análisis del metabolismo

Las pruebas de laboratorio de sangre a menudo presentan alteraciones no significativas, por lo tanto poco fiables para la creación correcta de un plan de rehabilitación. Una vez dicho esto, es importante, sin embargo, haber descartado cualquier tipo de enfermedad orgánica, antes de diagnosticar que se trate de un trastorno funcional (sin enfermedad).

La evaluación más útil para estos trastornos es el análisis de la composición corporal: determinando el estado de los tejidos (cantidad de masa magra corporal, masa muscular, el total de agua…) se puede establecer cómo la persona se aleja de los estándares requeridos para una función metabólica óptima.

Enfoque terapéutico

Hablar de “rehabilitación” es correcto cuando hablamos de dolor abdominal, siendo éste esencialmente un problema de músculos. Un plan de rehabilitación adecuado prevé la eliminación de los factores de estrés y la recuperación de capacidades que se han perdido con el tiempo. Los puntos claves de un plan de rehabilitación son:

Alimentación controlada y específica.

Actividad física con alta especificidad: la actividad física es casi la única manera de recuperar la funcionalidad del tejido muscular, sin embargo tiene que ser estudiada en detalle para tener un efecto especifico que, de lo contrario, puede resultar un estrés adicional

Consejos

Cada caso debe ser tratado específicamente partiendo de un análisis preciso, pero algunos consejos pueden beneficiar a todos:

Prestar especial atención a la cena: tratar de eliminar todos o la mayoría de las fuentes de hidratos de carbono y azúcares, ya que los movimientos nocturnos de glucosa en la sangre pueden alterar la calidad del sueño.
Mantener una tendencia a la baja en la cantidad de hidratos de carbono y azúcares: más en el desayuno, menos en la comida, muy pocos o ninguno en la cena.
Evitar acostarse muy tarde por la noche, y tratar de levantarse temprano por la mañana (no más tarde de las 8).
Evitar cenar tarde: si se sufre de dolor abdominal o disfunciones digestivas, mejor saltarse una cena completa que cenar a las 10 de la noche.
Evitar la actividad física intensa después de las 4 de la tarde, ya que se elevaría el cortisol nocturno.
Realizar una actividad aeróbica (correr o andar en bicicleta) 30-60 minutos por la tarde-noche: favorece la disminución de cortisol y en consecuencia el descanso por la noche.

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