El Deporte: Un Aliado para Dejar de Fumar

Dejar de Fumar con el Deporte

Las terapias de reemplazo de nicotina, las terapias cognitivo-conductuales y los medicamentos psicotrópicos son a menudo las soluciones propuestas para dejar de fumar. Sin embargo, en los últimos años, se ha demostrado que la actividad física ayuda a los fumadores a dejar el cigarrillo. En realidad, esto se sospechaba ya desde hace algún tiempo, pero un estudio reciente realizado sobre más de 430.000 personas en Taiwán presentado en el Congreso Internacional de Cardiología en Dubai en 2012 confirmaría esta hipótesis, después de doce años de investigación.

De hecho, los resultados de estos estudios muestran que los fumadores que realizan una actividad física regular (15 minutos al día) tienen el doble de probabilidades de dejar de fumar y un 43% menos de riesgo de recaída, en comparación con aquellos que no practican ningún deporte . “Dejar de fumar es doloroso, y crea un vacío en la persona que quiere dejar el cigarrillo”, dice Chi Pang Wen, profesor en el Instituto Nacional de Investigación en Salud de Taiwán. “Sin embargo, el ejercicio tiene la función de distraer y compensar esta falta de nicotina”, añade.

Para el profesor Yves Martinet, neumólogo del Hospital Universitario de Nantes y presidente de la “Alianza contra el tabaco”, el vínculo entre el deporte y el tabaco radica en el hecho de que “el deporte exige tener respiración.” Así que, “por razones de rendimiento, los fumadores deportistas tendrán que prestar más atención a la hora de fumar y más en general a su estilo de vida”, dice. Por último, “cuando se deja de fumar, siempre hay el miedo a subir de peso, entonces tendríamos que practicar más deporte para tratar de controlar el posible aumento de peso”, comenta el neumólogo.

Si los fumadores no siempre son capaces de poner fin a su adicción, la actividad física podría ser un valioso aliado. Con 30 minutos de ejercicio por día, se reduciría de un 23% el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y se viviría 3,7 años más respecto a la misma persona sin practicar ninguna actividad física. Estas cifras son aún más elevadas para los que han conseguido dejar de fumar y seguir llevando a cabo una actividad física regular: vivir 5,6 años más, y disminuir sus tasa de mortalidad en un 43%.

Quien fuma tiene al menos el doble de probabilidades de sufrir un ataque al corazón a diferencia de los que no fuman, pero dejar de fumar puede reducir este riesgo a la mitad después de sólo 5 años y llegar a un nivel similar a lo de los no fumadores después de 15 años. Sin embargo, “el deporte no es una excusa para fumar”, recuerda el profesor Martinet. El riesgo de cáncer de pulmón, una de las principales enfermedades relacionadas con el tabaco, no cambia si te gustan los deportes o no, lo que se sabe es que el tabaquismo es responsable de un 25-30% de todas las muertes por ésta enfermedad.

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