El Mecanismo de Anticitera: el Primer Ordenador de la Historia

A todo el mundo le gustan los misterios y lo que os vamos a contar a continuación está sin duda al altura de los mejores. En el 60 aC, un barco que viajaba en algún lugar entre Grecia y Creta, se topó con una tormenta y se hundió. De dónde venía y hacia dónde se dirigía nadie lo sabe. Y por más de dos mil años, los tesoros que llevaba con el desvanecieron en el fondo arenoso del mar. Hace más de 100 años aproximadamente un grupo de pescadores de esponjas notaron una mano de aspecto fantasmagórico que sobresalía del limo. Fue encontrada en un área fuera de la isla de Anticitera en el mar Egeo, a una profundidad de 75 metros.

La mano era parte de una antigua estatua. Estos pescadores de esponjas que sólo podían pasar un corto período de tiempo en el fondo del mar debido a las profundidades, se las arreglaron para recoger una colección de increíbles tesoros. Había estatuas de bronce y mármol, joyería, vidrio y monedas, aunque muy pocas estaban completas. Por supuesto este hallazgo dio lugar a muchas especulaciones acerca de qué tipo de nave se trataba: ¿era un barco del tesoro en viaje para entregar su cargamento a un rey o un sumo sacerdote? ¿Era un barco que llevaba botines y trofeos de guerra? O, ¿era simplemente un cargamento de bisutería que ya nadie quería y destinado a la venta en algún mercado lejano?

Entre todas las piezas, había un objeto que a primera vista parecía un bulto corroído de engranajes de bronce y ruedas. Sin embargo no se parecía a nada conocido hasta la fecha. Sólo muchos años después los científicos decidieron echar un vistazo más de cerca al objeto en cuestión para lograr identificarlo.

Misterio del Mecanismo de Anticitera

El primer trabajo fue realizar una radiografía del mismo. Y cuando la hicieron, el objeto resultó mucho más complicado de lo que pensaban. Había ruedas dentro de ruedas. Pero, ¿qué era exactamente? Poco a poco los científicos se dieron cuenta que lo que tenían delante de sus ojos era de hecho uno de los dispositivos más sofisticados de la antigüedad. Lo que estaban viendo era el primer ordenador del mundo. Se trataba de un “ordenador” analógico que realizaba cálculos. Un reloj, que funcionaba como una calculadora astronómica. Una calculadora, o dispositivo mecánico, que predecía el movimiento de las estrellas y los planetas. Como dijo uno astrofísico: el dispositivo mecanizaba aquellos ciclos astronómicos conocidos en la antigüedad como lo de predecir eclipses de luna y de sol y que se habían utilizados para crear un calendario viable. Este dispositivo de manivela probablemente pertenecía a una persona rica que lo utilizaba como diversión o tal vez para rastrear el movimiento de los planetas con fines proféticos y ceremoniosos.

Sin embargo estamos hablando del año 60 aC. Por su complejidad las habilidades necesarias para su fabricación no se desarrollaron hasta el siglo XIV. Este se adelantó a sus tiempos considerablemente. La comunidad científica está muy emocionada porque cree que sólo tienen la mitad de la historia. La otra mitad del dispositivo, en su opinión, sigue perdida en el fondo del mar Egeo en espera de ser descubierta. Así que en realidad, podríamos decir que los científicos aún no entienden completamente la complejidad y la potencialidad de este dispositivo hasta que no descubran el resto de el.

También es cierto que a medida que pasa el tiempo los científicos están aprendiendo más y más sobre este dispositivo, que ha sido llamado el mecanismo de Anticitera. Algunas de las partes de bronce contienen inscripciones. Y entre ellas destaca la palabra griega Cosmos. Los científicos creen en realidad que otra placa de metal puede contener un manual de instrucciones para el uso del dispositivo. En él se detallarían las diferentes configuraciones del mecanismo de Anticitera.

Sin embargo una de las grandes ironías de este hallazgo es que la verdadera tecnología de vanguardia ha sido desarrollada con el expreso propósito de descubrir el resto de este antiguo ejemplo de alta “magia” tecnológica y todo lo que pudiera estar alrededor del sitio: Un traje de buceo de 1.700.000 dólares que actúa como un submarino portátil, creado para que un arqueólogo pueda utilizarlo para explorar el lugar del naufragio. Hay pedales en los pies para permitir “volar” literalmente por el agua impulsado por propulsores integrados en la mochila del traje. Los brazos del traje permiten la libre circulación y en vez de las manos, los objetos serán recuperados utilizando pinzas mecánicas. El traje cuenta con sistemas de respiración y de comunicación y un depurador de dióxido de carbono, lo que significa que la persona puede permanecer en la profundidad por un tiempo prolongado.

Toda la expedición tendrá un costo de 3 millones de dólares y, patrocinada en parte por un fabricante de relojes suizos. Los científicos están seguros de que está ahí en algún lugar del mar la otra mitad del dispositivo. Es sólo cuando descubran esta segunda parte del mecanismo de Anticitera realmente conocerán lo que están tratando. Con el riesgo que este podría convertirse en uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XXI o no…..

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