Falsos Mitos Sobre la Educación de Los Niños

Falsos Mitos Sobre Cómo Educar Los Niños

Esforzarse al máximo para impartir la correcta educación a nuestros hijos y no conseguir ningún resultado. A veces pasa y es muy frustrante. La buena noticia es que no tenemos que desesperarnos, porque detrás de un niño que no quiere seguir las reglas y los buenos hábitos es muy probable que hay un adulto que tiene que cambiar sus métodos educativos, que, en muchas ocasiones pueden resultar incorrectos o incluso contraproducentes.

De hecho existen muchos falsos mitos sobre como educar y criar los niños. Por esta razón y con el fin de proporcionar a los padres las directrices sobre las actitudes que hay que evitar y, al mismo tiempo, las que hay que tener, a continuación vamos a analizar algunas de estas creencias.

¿Cuáles son los falsos mitos sobre la educación de los niños?

Son todos aquellos que ruedan en torno a la esfera de las rabietas, del sueño, del egocentrismo, de las reglas, de la nutrición, del aprendizaje y de la adolescencia.

Cuando los niños tienen rabietas

Falso Mito: Suele pasar que los niños a menudo experimentan un comportamiento repentino “extraño” e “irrazonable”. Lo que hasta ahora nos han aconsejado es levantar la voz, o recurrir a un castigo para lograr llevar al niño tan pronto como sea posible a una actitud normal.

Realidad: Las rabietas no son comportamientos absurdos e inexplicables. En verdad son siempre la “manifestación de una dificultad”. Un consejo práctico es ponerse siempre en los zapatos del niño y tratar de entender lo que le hace sentir mal. Tenemos que escuchar mirándolo a los ojos y tomando en serio lo que dice.

Cuando los niños no quieren dormir solos

Falso Mito: Lo que se suele decir es que los niños tienen que perder tan pronto como sea posible la costumbre de dormir con su madre y su padre. De lo contrario corren el riesgo de criarse mal y no desarrollar el grado adecuado de independencia. Además nunca hay que ceder a un niño que no quiere ir a dormir en su habitación. Al principio será difícil para el pequeño (que seguirá llorando y gritando) pero luego, poco a poco, el pequeño aprenderá a permanecer en su cama.

Realidad: Es mejor no forzar un niño a dormir solo. Si el pequeño quiere todavía quedarse en la cama con mamá y papá, es recomendable satisfacer esta necesidad. Los expertos aseguran que tarde o temprano todos los niños comienzan a preferir una cama para ellos solos en lugar de la compartida con los padres. Porque cuanto más un niño se sienta acogido, amado y protegido (también) durante la noche, más fácil será para él desarrollar “el correcto sentido de autonomía”.

Cuando los niños se sienten el centro del universo

Falso Mito: Lo que suele decir es que los niños quieren ser el centro de atención, que lo quieren todo en el momento o que piensan que todo es únicamente de sus propiedad. Lo esencial es “pulir” lo antes posible esta tendencia egocéntrica (y egoísta). Lo que hasta ahora nos han sugerido es dejar claro a nuestros hijos que no existen sólo ellos y que ciertas cosas deben ser compartidas, como por ejemplo sus juguetes.

Realidad: La etapa egocéntrica de los pequeños no debe ser combatida. Un niño necesita vivir sus primeros años siendo el centro de atención ya que sólo así podrá llegar a ser un adulto sereno y seguro. Sin embargo ¿cómo hay que comportarse cuando se necesita decir no o establecer algunos límites frente las demandas “egocéntricas” de un niño? El consejo es decir no o limitar teniendo la capacidad de no hacer que el pequeño se sienta incomprendido por sus deseos. De hecho lo que realmente les molesta es no ser entendidos y aceptados.

Cuando los niños no siguen las reglas

Falso Mito: A los niños hay que impartir las reglas. De lo contrario, ¿cómo podrían crecer de la forma más correcta y convertirse en adultos capaces de vivir en sociedad? Lo que hasta ahora nos han sugerido es que para dejar claro a nuestros hijos la importancia de ciertas normas hay que tratar de premiarlos cuando demuestran seguirlas, y recurrir a los castigos en caso contrario.

Realidad: Las enseñanzas y admoniciones teóricas tienen poco control sobre los niños. Además recurrir a premios o castigos posteriores para transmitir ciertos conceptos a los niños no sirve. De hecho, puede incluso resultar contraproducente. Los niños aprenden a través del juego o imitando a quienes les rodean. Así si queremos que nuestros hijos aprendan un particular concepto, tratemos de explicárselos a través del juego (tal vez mientras leemos un cuento), o demostrandoselos con el ejemplo (nosotros mismos).

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