Hasta Siempre Di Stéfano

Alfredo Di Stefano

La “Saeta rubia” era algo más que un gran campeón. Fue el número uno en cada zona del campo de juego. Alfredo Di Stéfano era capaz de defender su propia área, impostar la acción como playmaker, desmarcar los estremos, recoger las asistencias y convertirlas en un montón de goles. Existen todavía los vídeos que muestran las cualidades de Don Alfredo en acción en la época de los triunfos con el Real Madrid.

Realizaba las cosas más difíciles con una facilidad extrema, consciente de que en el campo nunca se debía desperdiciar nada: la pelota era como un tesoro y tenía que ser pasada rápidamente para confundir y superar el adversario.

Di Stéfano, nació en Buenos Aires en 1926, pero fue en España, en el Real Madrid, donde escribió páginas imborrables de fútbol mundial.
Después de iniciar su carrera en el River Plate y Millonarios de Bogotá, contribuyó de forma decisiva a los triunfos Merengues desde el 1953 al 1964. Premiado con el Balón de Oro en dos ocasiones (1957 y 1959), Di Stéfano realizó 49 goles en 58 partidos disputados en la Copa de Europa (hoy Liga de Campeones o Champions League), ganándola cinco veces consecutivas con el Real (1956-1960). También fue ocho veces campeón de Liga.
Di Stéfano se convierte en leyenda, España lo quiere. Vale más de cien mil millones de Pesetas, y los periódicos se ocupan más de él que de la política. En veinte años de carrera, marcó 529 goles, fue el máximo goleador de España en el ’54, en el ’56, en el ’57, en el ’58 y en el ’59. Cuando no lo era fué porque no lo quería. Sus goles siempre eran el resultado de excelentes maniobras. Ya de ex jugador, en 1989, un jurado formado por los lectores de la revista France Football votaron Di Stéfano como numero uno de la clasificación especial “Super Balón de Oro”, ante prestigiosos nombres de jugadores como Cruyff, Michel Platini y Beckenbauer.

Alfredo Di Stefano

La carrera de Di Stéfano como entrenador no fue tan brillante como la del jugador. En el 1982 asumió el mando del Real Madrid, sucediendo al renunciante Vujadin Boskov, pero se vio obligado a abandonar después de menos de dos años. No hubo suerte, incluso con Boca Juniors en 1985 y Valencia en 1987, obligado a abandonarlo el año siguiente. Su regreso a la dirección del Real Madrid en noviembre de 1990 duró solamente unos meses. Decisivo fue la eliminación de la Liga de Campeones en marzo del año siguiente por mano del Spartak de Moscú. Después la vieja gloria madridista volvió como directivo, para ser posteriormente nombrado presidente de honor del club.

Campeón dentro y fuera del campo, Di Stéfano ha ganado todo y encantado a todos. Un genio de otros tiempos con la única “pega” de haber sido grande cuando la televisión era todavía demasiado pequeña para celebrar como merecía su talento innato.

¿Volverá a nacer un campeón así?

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