¡¡La Verdadera Amistad no Tiene Edad!!

La Verdadera Amistad no Tiene Edad

De niños hemos tenido un amigo o un amiga del alma, luego de adolescentes esa misma persona o una nueva amistad se ha convertido en un punto de referencia inseparable para nuestras confidencias. Sin embargo, ¿qué pasa con nuestras amistades ahora que nos hemos convertidos en adultos?

Durante nuestra juventud nos habíamos comprometido a defender el valor de la amistad con uñas y dientes. A pesar de alguna pequeña discusión estábamos convencidos de poder mantener de por vida una o más relaciones de profunda amistad. Pero, con el tiempo las cosas han cambiado, o más bien, se han transformado.

Para un adulto las amistades son propensas a “deslizar” en la parte más baja en la escala de importancia de las relaciones con los demás. Año tras año, tendemos a conocer de manera más superficial a las personas y tal vez dejamos un poco de lado a las verdaderas amistades. Siempre habíamos pensado que nunca nos olvidaríamos de nuestros viejos amigos, pero con el tiempo nos hemos alejados. Es todavía muy agradable volverse a encontrar incluso después de meses, si no años, de distancia. La impresión sigue siendo siempre la de entenderse unos a otros como nadie, sin embargo, a menudo perdemos la necesidad de querer pasar tiempo en su compañía. ¿Por qué?

Por supuesto, no todo el mundo vive este tipo de situación. Probablemente todo dependa de la etapa de vida en la que nos encontremos. Tener una familia tiende a dar prioridad a la pareja y a las necesidades de los hijos, de manera que las reuniones con amigos o amigas son cada vez más escasas. Debemos organizar con semanas de antelación un momento para reunirse a cenar juntos, o simplemente para tomar un café, casi como si estuviéramos planeando una reunión de negocios.

¿Cuántos de vosotros pasan la mayor parte de su tiempo con asuntos relacionados con el trabajo, con la vida cotidiana y con la familia? ¡¡Muchos….es normal!! Pero tendríamos que esforzarnos y tratar de cultivar nuestras amistades.

Amistad

Vivimos en la era digital en la que creemos que es suficiente estar en contacto con otras personas por Facebook, dejar un comentario o un “me gusta” de vez en cuando y mirar unas fotos para considerarnos buenos amigos. Sin embargo, esto no es suficiente. Si no se utilizan de la manera correcta, es probable que las redes sociales se conviertan en cómplice de la soledad en lugar de promover nuevas relaciones entre las personas. De hecho, por lo menos una vez en nuestra vida nos hemos encontrado siendo protagonistas u observadores de esa triste escena en la que todos los amigos están sentados en una mesa de un bar, pero sólo están presentes con el cuerpo y no con la mente. Nadie se habla y nadie se mira a los ojos porque todos prestan atención a su smartphone chateando con alguien no presente. Por lo que, incluso en los pocos momentos en que podamos reunirnos con nuestros amigos en persona, terminamos desperdiciando la ocasión porque no somos capaces de dar valor a sus presencia en ese momento particular, olvidando su unicidad.

Por lo tanto, a pesar de ser adultos agobiados por los compromisos, y quizás un poco estresados, hay que intentar todavía dar valor a las amistades. Encontrémonos en persona, abracémonos, mirémonos a los ojos y si estamos demasiado lejos y todo se complica, llamémonos por teléfono más a menudo y no nos limitemos a los habituales mensajes precipitados.

Estos son simples pequeños pasos para volver a descubrir la amistad. Volvamos a pensar como nos sentíamos de niños cuando estábamos rodeados de amigos, y si nos damos cuenta de que casi hemos perdido ese entusiasmo, tratemos de recuperarlo y continuemos defendiendo aquel valor sagrado, por lo que tanto hemos luchado: LA AMISTAD.

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