¿Lavar o no Lavar la Ensalada Envasada?

Ensalada Envasada

¿Lavar o no lavar la ensalada envasada? La pregunta no es banal ya que en las estanterías de los supermercados se encuentran bolsas de lechugas, escarolas, canónigos, etc. listas para ser aliñadas y servidas en la mesa, y envasados muy similares con una aviso que recomienda lavar el producto antes de comer. Aparentemente los dos envases son muy similares, pero hay una diferencia sustancial.

En el primer caso se trata de ensaladas de IV gama sometidas a selecciones, además de varios lavados y secados, antes de ser envasadas y etiquetadas con la fecha de caducidad. En el segundo caso, se trata de ensaladas seleccionadas y cortadas pero no lavadas, que suelen costar menos y además no están obligadas a cumplir con la cadena de frío. Es cierto que en el envase hay una advertencia que invita al consumidor a proceder con los lavados, pero a menudo la información no es muy visible.

Esta es una limitación significativa ya que el comprador no siempre lee tales indicaciones y las similitudes entre los dos embolsados puede inducir a errores. La confusión aumenta cuando las cadenas de supermercados ofrecen ambas clases de ensalada con sus marca.

Sin embargo una cosa es cierta, las ensaladas de IV gama no deben lavarse antes de ser servidas en la mesa. Este concepto es importante porque las bacterias en la ensalada envasada existen pero no producen dolor de estómago. Para ser más precisos podemos añadir que después de 3 días en la nevera el incremento total de la carga microbiana es entre 10 y 100 veces más, aunque generalmente esto no constituye un problema. Las análisis realizadas en los últimos años confirman el buen nivel de higiene del producto y los resultados evidencian la ausencia de bacterias patógenas por la salud en el 99% de los casos.

También hay que decir que la presencia de patógenos es extremadamente menor en comparación con los productos crudos como lácteos y carnes. Se trata de un alimento que, una vez envasado, cumple con los estándares de calidad e higiene. Sin embargo se pueden manifestar algunos problemas si se interrumpe la cadena de frío. De hecho este es el verdadero inconveniente que grava sobre las hortalizas. La ruptura de la cadena de frío en verano de una a dos horas puede resultar devastadora y afectar el producto estimulando el desarrollo de la flora microbiana y afectar el nivel de higiene. Respectar estrictamente la cadena de frío es un requisito básico para este tipo de alimentos libres de aditivos y conservantes.

Por todas estas razones es recomendable elegir marcas y distribuidores de confianza que indican en el embolsado, más allá de la fecha de caducidad, la de recogida y envasado y que describan el sistema de producción. Ademas hay que comer la ensalada máximo 3-4 días después de su envase (teniendo en cuenta que la fecha límite se fija después de 7 días en invierno y 5 en verano). Por último, en caso de duda, siempre se puede hacer un lavado rápido con medio vaso de vinagre blanco diluido en dos litros de agua durante un minuto. Un sistema eficaz e indoloro. Sin embargo lo bonito de la ensalada envasada es echarla directamente en el plato, aliñarla y comerla.

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