¿Por qué Viajar Habitualmente Compromete el Oído?

Oído y Auriculares

Auriculares, un reproductor de música digital y todavía la cara de sueño. Es así que muchos tratan de mezclarse entre el gran flujo de personas de la grandes ciudades. Se dirigen al trabajo, con el lector de MP3 convertido casi en una extensión natural, pasando a veces horas en los medios de transporte público. Todos sin saber de estar al borde de comprometer el propio oído entre el ruido metálico de los vagones y el roce con quienes entran y salen por las puertas de un metro.

A poner en guardia los viajadores, embriagados y al mismo tiempo seducidos por los movimientos caóticos de las metrópolis, son los resultados de un estudio sobre las rutas de 4.500 ciudadanos de Nueva York publicados en la revista Environmental Science & Tecnology y llevado a cabo por tres investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York, la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Michigan.

El objetivo era encontrar la causa principal del riesgo de la pérdida de oído de los viajeros metropolitanos, categoría que parece multiplicarse cada año, en cada parte del mundo. Cinco categorías de fuentes de ruido analizados por los investigadores entre las que se enfrentan los neoyorquinos, los más metropolitanos de todos los metropolitanos: el transporte público, las actividades relacionadas con su trabajo y extra trabajo que tienen lugar fuera de casa, los equipos de música y lectores digitales y las actividades relacionadas con el tiempo pasado en casa.

Fuera de los vínculos de los días laborales, algunos se van al estadio para escuchar un concierto rock o ver un partido de fútbol, otras personas se pasan el domingo por la mañana dando vueltas en moto y otras se dedican a dar un paseo por el parque. Sin embargo es la secuencia que va de lunes a viernes a decidir el destino del oído. Y aquellos que no pueden evitar ir y volver en los transportes públicos de la ciudades corren un mayor riesgo.

Parece un círculo vicioso. Más tiempo en los transportes públicos, más tiempo con los auriculares, y más alto es el riesgo a lo que se está expuesto. Los viajeros analizados han pasado en un año, 381 horas de sus vidas bajo las insidias de los medios de transporte. Sin embargo es la música la protagonista principal. Más del 70 por ciento de los viajeros habituales llevan un lector digital y lo utilizan todos los días.

Hasta aquí nada de excepcional ya que resulta más o menos es el mismo porcentaje de los viajeros no habituales. El problema, sin embargo, deriva de la intensidad con lo que se usan. Los viajeros habituales, de hecho, llegan a escuchar música con los auriculares hasta casi 150 horas al año más respecto a los que no usan el transporte público para ir a trabajar. Es decir treinta minutos más al día por todos los días del año. Tal vez es por eso también, que muchos terminan llenando hasta la máxima capacidad sus lectores digitales creando una especie de reserva infinita para utilizarse en esas largas horas suspendidos entre el hogar y el lugar de trabajo.

Los autores del estudio concluyen avisando que el noventa por ciento de los viajeros habituales son propensos a estar expuestos a un nivel de ruido capaz de comprometer seriamente sus oído.

Después de haber leído este artículo, quizás tal vez a partir de mañana más de uno, aunque siga llevando los auriculares a sus oídos, porque es demasiado difícil renunciar a un hábito, trate de bajar completamente el sonido de la música y descubra que, a veces, escuchar hablar las personas cerca de nosotros pueda resultar también interesante……yo por mi parte lo intentaré¡¡!!

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