Steve Jobs, Think Different

Steve Jobs

Steve Jobs, la biografía escrita por Walter Isaacson, trata tanto de la historia de la tecnología y multimedialidad de Apple Corporation, como de la vida de su fundador. Isaacson, quien también escribió las biografías de Albert Einstein y Benjamin Franklin, fue contratado por Jobs en 2010 para escribir sus memorias con la autorización de no omitir ningún detalles en contar la historia de su vida profesional y personal.

El fundador de Apple, que una vez se refirió a sí mismo como una persona del temperamento “mercurial” era muy famoso por sus cambios de humor que de repente lo volvían frio y hostil ante las personas (algunos llegaron hasta las lágrimas). Sin embargo en otras ocasiones conseguía motivar sus compañeros de trabajo a tal punto de lograr “hazañas” de creatividad y productividad inimaginables por parte de estos.

La biografía empieza aproximadamente con la infancia de Steve Jobs en Mountain View, California, una ciudad muy cerca de Palo Alto, donde años después viviría con su esposa, Laurene y sus tres hijos. Los padres adoptivos, dos personas normales y corrientes, se dieron cuenta en poco tiempo que el pequeño Jobs era un niño extraordinario, así como muy exigente. Su padre, un mecánico que arreglaba viejos coches, enseñó a Jobs a apreciar la perfección en el trabajo manual (que más tarde se convertiría en una obsesión), ya sea pintando una valla como arreglando un automóvil. Su aptitud para las tecnologías se hizo evidente cuando comenzó a juguetear con la electrónica de los coches en que su padre trabajaba, mientras que sus visión para los negocios, que adquirió sin libros o talleres de negocios, llegaría más tarde.

Steve Jobs se acerco al primer ordenador a la edad de 12 años y rápidamente se enamoró de las tecnologías tanto de unirse al Hewlett-Packard Young Explorers Club. El entonces presidente William Hewlett quedó tan impresionado por un trabajo realizado por éste que le ofreció unas practicas de verano en su empresa.

Su rápido ascenso con Apple, después de que él y Steve Wozniak crearon el primer ordenador de Apple en el garaje de Jobs, lo convirtió en millonario con solamente 25 años de edad. Sin embargo, su fuerte temperamento y su obstinación dieron lugar en 1985 a un despido infeliz con la compañía que él había creado.

Su siguiente aventura fue un intento de construir un ordenador orientado a la educación. La compañía que fundó, NeXT, nunca se convirtió en un éxito. Sin embargo, su incursión en la tecnología digital lo llevó a otra dirección: las películas de animación. Fue capaz de unir el arte y la tecnología digital creando por ordenador la animación de la mega producción Toy Story. El resto, como se suele decir, es historia, ya que la empresa que ayudó a lanzar, Pixar, ha sido en los años promotora de muchos más éxitos de taquilla con Disney.

Mientras tanto Apple, que había sido concebida para proporcionar productos de calidad y una experiencia de usuario única, durante su ausencia se concentró más en las ganancias que en la calidad llegando casi a la quiebra. En 1997 Steve Jobs volvió al timón de Apple para una vez más lograr perseguir sus ideales. El resultado fue iPod, iPhone y el iPad.

De hecho Steve Jobs se preocupaba tanto por la calidad de los objetos materiales que llegó a comprar pocos muebles en su casa, porque no podía encontrar los que podían cumplir con sus exigencias de perfección. Vegetariano durante toda su vida, era tan quisquilloso con los restaurantes y con el mismo personal que en ocasiones llegó a tratarlos groseramente por no estar a la altura de sus expectativas. Por otra parte de la misma manera se relacionaba con las personas de negocios que se cruzaban en su vida. Sin embargo Jobs también era un hombre muy generoso que sabia compensar debidamente a todos aquellos que lograban crear e innovar productos de calidad, únicos en el diseño y en la usabilidad.

Desde una perspectiva empresarial, este “desertor” de la universidad no sólo era un genio creativo, sino intuitivamente sabía lo que la gente quería antes que ellos. Con este fin se dirigía directamente y sin miedo hacia sus visiones creativas, preocupándose más por la calidad y la singularidad de sus productos que en hacer dinero.

Jobs era bueno en lo que hacía porque le apasionaba. Vivió y respiró Apple. Su pasión fue lo que hizo de Apple una empresa de clase mundial y como se explica en la cubierta interior del libro de Isaacson el revolucionó a la vez seis industrias: la de los ordenadores personales, la de las películas de animación, la de la música, la de los teléfonos, la de las tablets y la de las ediciónes digitales.

Steven Paul Jobs murió el 5 de octubre de 2011.

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