Cómo Dejar de Decir “Nunca Tengo Tiempo Para Nada”

Cómo Dejar de Decir Nunca Tengo Tiempo Para Nada

Hay personas que siempre están apuradas porque dicen constantemente “nunca tengo tiempo para nada”. Suelen trabajar como responsables de departamentos de pequeñas o grandes empresas, tener mujer e hijos a los que deberían dedicarles más atención, padres a los que deberían ver más a menudo, amigos con los que les gustaría quedar más. Sus vida siempre se caracteriza por la falta de tiempo: siempre trabajan hasta tarde y dicen que no pueden hacer lo que les gustaría hacer. A estas personas siempre les parece que el tiempo está totalmente fuera de su control.

La falta de tiempo es un tema que va “muy de moda” hoy en día. Por ejemplo, a quien no le ha pasado que, tras plantear nuevos propósitos a la vuelta de las vacaciones de verano, se han sentido perdidos por no saber controlar y administrar el tiempo.

A menudo, como es el caso de los padres separados, son personas que tienen una cantidad objetivamente importante de compromisos profesionales y personales. Sin embargo, también es cierto que en muchas ocasiones el “nunca tengo tiempo para nada” esconde una mala gestión del que hay a disposición.

Aquí, a continuación, te dejamos algunos consejos que recomiendan los expertos en base a su experiencia profesional como cazatalentos y coach.

No Tengo Tiempo_Para Nada

En primer lugar, es importante distinguir entre el tiempo privado y el tiempo profesional, con el fin de gestionar mejor las dos áreas evitando que el exceso de extensión de la segunda impida un uso efectivo del tiempo personal. En el norte de Europa y los EE.UU. el tiempo profesional está, en general, mejor definido: se empieza a trabajar más temprano, a menudo el descanso para comer es más rápido que en España (y en ocasiones se come directamente en el despacho), pero se sale antes por la tarde, con menos impacto negativo sobre la vida familiar.

Sin embargo, la tendencia en España es prolongar la jornada laboral hacia la tarde-noche: esta costumbre no es un buen hábito ya que nos obliga, a toda costa, quedarnos hasta tarde en la oficina perjudicando, a veces, la eficiencia y la buena gestión del tiempo.

Además, una característica común en las personas que “nunca tienen tiempo” es la de no saber cómo parar: no es cierto, por ejemplo, que el estudiante universitario que está estudiando todas las noches hasta tarde tenga resultados mejores respecto aquellos que, también preparados, sepan como parar y mantener la lucidez. Este es un tema muy importante, no solo para disfrutar plenamente de las pasiones o el tiempo con la familia, sino también a nivel profesional: aquellos que nunca tienen tiempo no son capaces de ver más allá de sus compromisos, de obtener información, y esto puede dar lugar a graves errores.

Volviendo a las personas que suelen decir “nunca tengo tiempo para nada”, la recomendación que podemos dar a los que se encuentran en esta situación es llevar a cabo un análisis cuidadoso de lo que es realmente importante y lo que no lo es en absoluto. De hecho, en muchas ocasiones, saturamos nuestro tiempo incluso cuando no hay necesidad de hacerlo. Estas personas deberían reflexionar detenidamente sobre su gestión del tiempo, y su agenda, y comprender qué es realmente esencial, qué prioridades tienen cada día y qué no.

A menudo, el hecho de nunca tener tiempo significa que hay un “defecto” en la gestión de nuestras jornadas. O quizás nos guste estar siempre al limite. Preguntarse el porqué no es inútil en absoluto.

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