Reír Para Estar Bien

Para llorar se utilizan muchos más músculos de los que se necesitan para reír un signo de que el ser humano estaría más predispuesto al estado de buen humor, pero por desgracia se ha olvidado de cómo hacerlo. Muchos estudios revelan que entre las personas es cada vez mayor el pesimismo, pero sobre todo la incapacidad para sonreír y vivir con auto-ironía, de hecho en promedio se ríe no más de 15 minutos al día.


El optimismo en la vida cotidiana sino también en el lugar de trabajo, en la familia, ayuda el cuerpo y la mente a estar bien y este bienestar ha sido demostrado por muchos estudios científicos que han encontrado una estrecha relación entre las cosas que pasan, la facilidad de enfermarse y un estado físico deprimido y triste.

Después de reír nuestro cuerpo reacciona inmediatamente de forma positiva: aumenta la oxigenación de la sangre, el intercambio de aire en los pulmones se acelera, se producen más anticuerpos, mejora el tono muscular abdominal y el sistema inmunológico. La mente también tiene beneficios inmediatos, el estrés se neutraliza y aumenta la confianza en uno mismo.
Reír parece ser una panacea para aquellos que sufren de asma y de bronquitis ya que aumenta el nivel de globina A y ayuda a mantener más unidas las parejas, aquellas que logran cada día vivir con buen humor son más propensas a relacionarse más y mejor .

Un estudio americano ha encontrado que la risa tiene los mismos efectos positivos del ejercicio aeróbico como correr o andar en bicicleta, riendo durante 1 minuto equivale a 10 minutos de ejercicio. La risa aumenta la resistencia cardio-pulmonar, relaja los músculos, mejora el sueño (más tranquilo y relajado).

La gelotología es la disciplina que utiliza la risa, el pensamiento positivo y el buen humor, como terapia curativa. Los médicos payasos, inspirados en Hunter “Patch” Adams, son la prueba más clara; la hospitalización de niños con patologías serias es más efectiva con estos tipos de ayuda, a veces se reducen los tiempos de permanencias y los niños se recuperan más rápidamente porque los que están enfermos no sólo necesitan pastillas para curarse.
Muchos enfermos entran en un círculo hecho de sufrimiento, aburrimiento y miedo a que empeore su estado general. Para mejorarse el enfermo tiene que probar a reír en lugar de llorar y encontrar oportunidades de auténtico bienestar, de esta forma engañará el cuerpo por lo que empezará a producir las hormonas de la felicidad.
La risa de hecho sacude todo el cuerpo como una descarga eléctrica, une a las personas, ayuda la comunicación y el diálogo.

¿Nos reímos juntos?

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